17.1.06

elecciones presidenciales CHILE 2005 crónica

Y ganó Bachelet

SANTIAGO DE CHILE (17/01/06). Robert Mur
La presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet, ya era un símbolo antes de ganar las elecciones del domingo, como quedó patente esa misma noche cuando decenas de miles de personas acudieron celebrar su victoria en la céntrica Alameda de Santiago, la principal avenida de la capital. A pocos metros del palacio de La Moneda, que Bachelet ocupará el próximo 11 de marzo, las fuentes más fiables estiman en 150000 los partidarios de la ex ministra que allí se congregaron con banderas de colores, pancartas y fotos del nuevo icono político del país.
Validando la última encuesta hecha pública el jueves, la socialista acababa de ganar los comicios con el 53,5% de los votos, frente al 46,5% que obtuvo el candidato de la Alianza, el empresario Sebastián Piñera. Siete puntos por encima, aunque el porcentaje de Bachelet es inferior al obtenido por los dos presidentes demócratacristianos –Patricio Aylwin (55,17%) y Eduardo Frei (57,89%)- que ha tenido la Concertación desde 1990. Sin embargo, Bachelet sí superó al actual presidente, Ricardo Lagos, quien en la segunda vuelta del año 2000 obtuvo el 51,31% de los sufragios.
Apenas se conocieron los resultados, las calles de Santiago se llenaron de automóviles que hacían sonar sus bocinas y enarbolaban banderas bacheletistas y concertacionistas. Muchos coches se dirigieron a la Alameda y a la plaza Italia, centro neurálgico de la ciudad y tradicional punto de celebración popular, sobre todo de triunfos deportivos.
Sebastián Piñera reconoció rápidamente su derrota ante las cámaras y felicitó a la ganadora. Pero no contento con eso, tuvo un honroso gesto, que indica la voluntad conciliadora del empresario en un país donde las divisiones políticas del pasado afloran todavía con demasiada frecuencia. El candidato, acompañado de su esposa, se desplazó hasta el hotel donde se ubicaba la sede electoral de Bachelet, a pesar de que a esa hora ya estaba rodeado de sus partidarios. La triunfadora agradeció el gesto y acompañó a Piñera a saludar ante las cámaras.
Pero a pesar de que la victoria se había confirmado, la futura mandataria se hizo esperar por su público. Hasta ese momento, algunos artistas locales habían amenizado la tardanza. Finalmente, el escenario se vació y tras los insistentes acordes del himno nacional apareció el símbolo viviente del nuevo Chile. La escenografía era simple pero acorde con el cargo del que ya parecía estar investida: un elegante atril y una bandera gigante de Chile. Bachelet empezaba a actuar como presidenta, sin esperar al 11 de marzo. Su humano, emocionado y conciliador primer discurso así lo demostraba.
A tenor de sus palabras, los paralelismos entre Bachelet y el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, van a ser inevitables. “El 11 de marzo también marcará el comienzo de un nuevo estilo en la política nacional, un estilo de gobierno más dialogante y participativo”, dijo Bachelet, que continuó: “Yo fui la candidata de los ciudadanos, ahora seré la presidenta de los ciudadanos”.
Sin citar ni a Pinochet ni a la dictadura, la ex ministra de Defensa dedicó palabras a fomentar el consenso y la reconciliación nacional, precisamente al mismo tiempo que muchos de los asistentes al acto coreaban al unísono: “¡Juicio a Pinochet!”. Bachelet se refirió a que ella misma había sido objeto de la violencia política: “La violencia entró en mi vida destrozando lo que amaba. Porque fui víctima del odio, he consagrado mi vida a revertir ese odio, y convertirlo en comprensión, en tolerancia y, por qué no decirlo, en amor”. La socialista continuó hacia donde quería llegar: “Se puede amar a la justicia y, a la vez, ser generosa”, concluyendo: “Porque Chile avance hacia el reencuentro.
Mi gobierno será un gobierno de unidad, seré la presidenta de todos los chilenos”.
Ayer, jornada de resaca electoral, la actividad de Bachelet fue intensa. A primera hora de la mañana recibió a desayunar en su casa al presidente Lagos, con quien acto seguido realizó una comparecencia conjunta.
Reconocida agnóstica, en un país donde la influencia religiosa es amplia, Bachelet recibió también la visita de los representantes de las iglesias católica y evangélica chilena. A la salida, el cardenal Francisco Javier Errázuriz declaró que la nueva mandataria es un “símbolo del reencuentro de los chilenos”.
Posteriormente, Bachelet ofreció sendas y multitudinarias ruedas de prensa, una para los medios nacionales y otra para los extranjeros. A pesar de la insistencia de los periodistas, no quiso avanzar ningún aspecto relativo a la composición de su futuro gobierno, aunque ratificó que tendría el mismo número de hombres que de mujeres, una de sus promesas electorales, junto a cien primeras medidas que tomará en los primeros meses de su gestión.
Por su parte, el candidato ya dio a entender durante la noche electoral que se proyectaría como líder de la Alianza para las elecciones de 2009. Piñera no lo tendrá fácil, ya que encontrará una oposición dura en el seno de la coalición derechista, donde su partido, Renovación Nacional, siempre ha sido minoritario en relación a la pinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI).
Ayer, Piñera se reunió con el líder de la UDI, Joaquín Lavín –quien también visitó a Bachelet- y le agradeció su apoyo durante la segunda vuelta. El empresario reiteró que “Bachelet va a contar siempre con una oposición muy leal, muy constructiva, pero también muy firme y muy rigurosa”.