15.1.06

elecciones presidenciales CHILE 2005 crónica

Bachelet puede hacer historia como primera mujer presidenta de Chile

SANTIAGO DE CHILE (15/01/06). Robert Mur
Chile celebra hoy la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales, con la socialista Michelle Bachelet como gran favorita. El candidato del centroderecha, el empresario Sebastián Piñera, confía en dar la sorpresa y conseguir desalojar a la Concertación del poder tras 16 años de gobierno.

La candidata socialista de la Concertación, Michelle Bachelet, puede ganar hoy la presidencia de Chile, sustituyendo al también socialista Ricardo Lagos el próximo 11 de marzo, si el centroderechista Sebastián Piñera no da la campanada y logra el voto centrista de los indecisos. La última encuesta, hecha pública el jueves, otorgaba una diferencia de cinco puntos entre ambos contendientes: Bachelet con el 45% y Piñera con el 40%.
A pesar de ser jornada de reflexión, ayer no cesaron los enfrentamientos políticos. El ministro portavoz del gobierno, Osvaldo Puccio, protestó por unas declaraciones que había hecho el candidato de la Alianza poniendo en cuestión la cita electoral. Piñera dijo que el evidente intervencionismo de Lagos y su ejecutivo durante la campaña “le resta legitimidad al proceso”.
La Concertación de Partidos por la Democracia es una coalición de centroizquierda que gobierna el país ininterrumpidamente desde el fin de la dictadura, en 1990. Con ojos europeos, puede parecer extraño que hoy se encuentren en Santiago apoyando a Bachelet el ex presidente del gobierno español, Felipe González, y el responsable de relaciones internacionales del Partido Popular, Jorge Moragas, invitado por la Democracia Cristiana (DC), integrante de la Concertación.
Aquel gran pacto, nacido para hacer frente a los políticos pinochetistas que pretendían perpetuar democráticamente los principios del régimen militar, lo conforman actualmente, además de la DC, otros tres partidos de inspiración progresista o socialista (Partido por la Democracia –PPD-, Partido Radical Social Demócrata –PRSD- y Partido Socialista –PS).
Para muchos, la coalición continúa siendo válida y representa la lucha por los valores democráticos, encarnados ahora en Bachelet, quien además sufrió la tortura en carne propia. Para otros, es necesario superar ese enfrentamiento dual y Piñera –opuesto a Pinochet en el plebiscito de 1988- puede ser la persona idónea para que la derecha consiga la ansiada alternancia.
A decir verdad, en la Alianza por Chile todavía quedan muchos de aquellos pinochetistas, aunque la mayoría no están en Renovación Nacional (RN), la formación de Piñera, sino en la Unión Demócrata Independiente (UDI).
La senadora electa y ex ministra de Exteriores, Soledad Alvear (DC), dice a este diario que el nuevo gobierno tendría que “poner énfasis en aquellos sectores que han quedado rezagados del proceso de modernización”. Alvear, quien renunció a enfrentarse a Bachelet en las primarias de la coalición ofreciéndole la nominación en bandeja, cree que “el liderazgo de una mujer genera políticas más humanas, donde hay una preocupación por la persona, más allá de los éxitos de las políticas públicas”. Ese es el “mensaje nuevo” de la candidata, concluye Alvear.
Por su parte, Joaquín Lavín (UDI), derrotado por Piñera en la primera vuelta y que ahora es su jefe de campaña, opina que “la alternancia en el poder es buena”, reconoce que las propuestas políticas entre ambos candidatos son similares y curiosamente coincide con Alvear en que “los grandes cambios que hay que hacer corresponden esencialmente a lo social”. Lavín se cuestiona: “¿Por qué en 16 años de gobierno, la Concertación no ha hecho los cambios que ahora propone Bachelet?”.
La mayoría de analistas también coinciden en que ambos programas son parecidos, y que no hay grandes diferencias en los planteamientos económicos que, por encima de todo, buscan garantizar la actual pujanza y estabilidad macroeconómica chilena. El reto para el futuro mandatario será, sin embargo, lograr que esa bonanza sirva para que la extrema pobreza –un 18% de la población, según cifras oficiales- sea erradicada del país con mayor desigualdad social de América Latina.