14.1.06

elecciones presidenciales CHILE 2005 crónica

La derecha chilena pone sus esperanzas en dar la sorpresa con el voto indeciso de centro

SANTIAGO DE CHILE (14/01/06). Robert Mur
El apoyo a Michelle Bachelet por parte de personajes españoles marca las horas previas de las presidenciales chilenas de mañana. La única oportunidad que la derecha tiene de ganar pasa por convencer a los votantes centristas indecisos, feudo tradicional de la concertacionista Democracia Cristiana, cuyo presidente, Adolfo Zaldívar, ha concedido una entrevista a este corresponsal.


Los tiempos han cambiado en Chile, aunque el cantante español Víctor Manuel se empeñara la noche del jueves en interpretar el mismo tema que cantara en 1988 durante el cierre de la campaña por el plebiscito, que acabaría desalojando al dictador Pinochet. Ya no es fácil reunir en un mitin político, como entonces, cerca de 200000 personas en la Alameda de Santiago, principal arteria de la capital, cortada al tráfico para la ocasión. El jueves, tal cantidad de gente se agolpaba allí, bajo decenas de globos blancos y miles de papelillos que caían de los edificios, para presenciar el acto final de la campaña electoral de Michelle Bachelet, la gran favorita para las presidenciales del domingo.
Probablemente, un gran número de esas personas acudieron allí, más que por la candidata, por Víctor Manuel, Ana Belén, Ismael Serrano y Miguel Bosé, especialmente por éste último, a tenor del agudo incremento de los gritos al saltar al escenario. Ayer, a pesar de que era la primera de las dos jornadas de reflexión, la candidata socialista se paseó con los artistas por Santiago.
En cambio, el ex presidente español, Felipe González –un as en la manga de Bachelet- se mantuvo discreto durante el acto, sentado en la segunda fila, tras la candidata. En una reunión no programada, González se entrevistó con el presidente chileno, Ricardo Lagos, y a la salida tuvo, sorprendentemente, palabras de elogio para el candidato de la Alianza, Sebastián Piñera, a quien calificó de “un postulante muy brillante".
La previsible masiva concurrencia al acto de Bachelet, junto con la intención de hacer un guiño a las regiones, provocó que Piñera cerrara su campaña lejos de la capital, en Valparaíso, en un mitin donde apenas congregó a 15000 personas.
Tras esas desequilibradas muestras de apoyo popular, la imagen de la socialista se consolida como favorita. Para romper los pronósticos, y convertirse en el primer presidente de derechas de la joven democracia chilena, el empresario debe conseguir el apoyo del 9% de votantes indecisos. Unos votos centristas, que Piñera ha intentado obtener durante este último mes, en abierta confrontación con la Democracia Cristiana (DC), partido de la Concertación. El candidato ha repetido hasta la saciedad que es un “humanista cristiano” y ha recorrido el país recibiendo el apoyo explícito de algunas decenas de militantes y simpatizantes de segunda y tercera fila de la DC.
Tras algunos titubeos posteriores a la primera vuelta, la dirigencia demócratacristiana, con su presidente, Adolfo Zaldívar, a la cabeza, se entregó en cuerpo y alma a la caravana electoral de la socialista. Se dice que en aquellos titubeos, Zaldívar se aseguró la vicepresidencia del gobierno de Bachelet.
En entrevista con este corresponsal, el líder de la DC descalifica a Piñera, porque “es un hombre de la derecha financiera y no puede pretender vestirse con las ideas, los valores y los principios de la DC”, dice Zaldívar. “Piñera pretende ahora, a fin de captar votos del centro, plantear que es humanista cristiano”, continúa Zaldívar mientras recuerda que el empresario “fue protagonista de la campaña de Hernán Buchi, el candidato que el gobierno militar presentó cuando se restauró la democracia”.
El presidente de la DC sigue ahondando en el perfil del Berlusconi chileno, para borrar su imagen centrista. “Cuando Piñera intentó presentarse por primera vez a la presidencia fue a pedirle el visto bueno a Pinochet, ha sido presidente de Renovación Nacional, que es un partido de derecha, y hoy está apoyado por la derecha”.
Y Zaldívar concluye, lapidario, contra el candidato de la Alianza: “Son los mismos de hace 20 años atrás, que defendieron y estuvieron con la dictadura. Resulta absurdo, e incluso hay un rechazo de nuestra gente, porque pretende correrse hacia el centro y aducir que hay sectores de la DC que lo apoyan”.