13.1.06

elecciones presidenciales CHILE 2005 crónica

La campaña electoral se traslada al Congreso chileno

SANTIAGO DE CHILE (12/01/06). Robert Mur
Durante el último mes, mientras Michelle Bachelet y Sebastián Piñera recorrían el país, la campaña se instaló en el Congreso, ubicado en Valparaíso. La actividad legislativa no se interrumpe con el proceso electoral, hecho utilizado por el gobierno para dejar en evidencia a la oposición de derecha y, de paso, demostrar que Piñera no lidera realmente la Alianza.
Desde la primera vuelta, el presidente Ricardo Lagos ha enviado urgentemente al parlamento varios proyectos de ley, conminando al candidato a conseguir su aprobación, a sabiendas de que se trata de proyectos que durante años han cosechado el rechazo de los dos partidos de la derecha, cuyo quórum es imprescindible.
Primero fue el intento de modificar el injusto sistema electoral binominal impuesto por Pinochet, que además de no ser derogado provocó que el presidente del Senado, Sergio Romero –miembro de Renovación Nacional, el mismo partido de Piñera-, acusara a Lagos de ser un “guerrillero” y un “francotirador”.
Tampoco prosperó una ley de reconocimiento constitucional de los pueblos indios, pero sí hubo consenso para aprobar un artículo que declara única e indivisible a la nación chilena. Entonces, hasta los propios mapuches –que son un 7% de la población- protestaron por el uso electoral de su etnia, teniendo en cuenta que ni uno solo de los diputados o senadores es indio. Casualmente el martes, día de la votación, Lagos visitaba la región mapuche de la Araucanía. Una manifestación acabó con 17 detenidos, incluido el principal líder mapuche, Aucán Huilcamán.
Sorprendentemente, Piñera logró el mismo martes que los diputados conservadores apoyaran una reforma del régimen de las subcontrataciones, usadas por las empresas para encubrir explotación laboral. Pero hay un detalle importante: se calcula que un 45% de los empleados públicos están subcontratados. Quizás por eso, y viendo que la jugada no le había salido bien, Lagos retiró al día siguiente el trámite de urgencia y dejó la ratificación por el Senado para después de las elecciones. El gesto provocó la indignación de Piñera contra el presidente quien, más que Bachelet, ha sido el auténtico blanco de ataque por parte del candidato durante esta segunda vuelta.