Pinochet y los DDHH en Chile crónica
Lucía Pinochet regresa a Chile y es detenida
SANTIAGO DE CHILE (29/1/06). Robert Mur
Lucía Pinochet, hija mayor del ex dictador chileno, Augusto Pinochet, regresó ayer voluntariamente a Chile y fue detenida, tras retirar su petición de asilo político en EEUU. El juez Carlos Cerda fue a recibirla al aeropuerto para notificarle su procesamiento por fraude fiscal, trámite que no pudo realizar el lunes debido a la huida de la acusada.
“Bienvenida, le espero allá para que conversemos”, fueron las palabras del juez Carlos Cerda dirigiéndose a una atónita Lucía Pinochet, que no podía creer que el propio magistrado que la acusa de evadir más de 700000€ en impuestos subiera al avión para recibirla. En ese instante, la hija mayor del ex dictador respondía en el interior de la aeronave las preguntas de un equipo chileno de televisión, que la había acompañado desde Buenos Aires. Nada más pisar el “finger”, la prófuga más esperada de Chile fue detenida por la policía e interrogada por el magistrado en unas dependencias del aeropuerto. Cerda le notificó el procesamiento por fraude fiscal y falsificación de pasaporte, y posteriormente fue recluida en la Escuela de Gendarmería, recinto que tiene categoría de cárcel pero que hasta ayer sólo albergaba a un preso, el ex presidente peruano, Alberto Fujimori.
Lucía Pinochet fue expulsada en la madrugada del sábado desde Washington hacia la capital argentina, después de que la hija del general retirara su petición de asilo político en EEUU. Hasta allí había volado el miércoles procedente de Argentina, a donde huyó para evitar el procesamiento por delitos tributarios al que Cerda sometió el lunes al resto de su familia.
El regreso desde Buenos Aires a Santiago fue una decisión voluntaria de Lucía Pinochet, ya que cuando salió de Argentina para volar a Washington todavía no pesaba sobre ella una orden de detención internacional, de manera que ayer podía haber pedido su ingreso al país para forzar un proceso de extradición. Sin embargo, no fue así, y la hija mayor del general, aconsejada por su abogado, decidió poner punto final a su huida.
Antes de descender del avión, Lucía Pinochet, insistió ante los periodistas en que su familia es objeto de una persecución política y dijo que “es tanto lo que se dice aquí en Chile que prefiero, aunque me duela, venir a dar la cara”. La prófuga negó las acusaciones de fraude fiscal y dijo que lo pasó “bastante mal” durante los dos días que estuvo en la cárcel en EEUU, donde fue esposada y vestida con el uniforme que usan todas las presas.
El Tribunal de Apelaciones de Santiago decidirá mañana si concede la libertad bajo fianza a Lucía Pinochet, como sucediera con su madre y sus hermanos, o si debe permanecer en prisión tras su huida, tal y como piden los acusadores.
Varios abogados de derechos humanos celebraron ayer una rueda de prensa para denunciar el trato de favor que, a su parecer, está recibiendo la familia Pinochet. Uno de estos letrados, Héctor Salazar, calificó las peripecias de la hija del ex dictador de “triste espectáculo, penoso, patético”, y bautizó humorísticamente a los Pinochet como “la familia de los dedos largos”.
La llegada a la Escuela de Gendarmería de Lucía Pinochet se produjo en un furgón policial. En la calle, un pequeño grupo de mujeres partidarias de la dictadura se manifestaban con pancartas y fotos. Una de estas mujeres acusaba al gobierno de persecución política y decía con vehemencia que al ex dictador “ya sólo falta que lo acusen de pedófilo”.

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