elecciones presidenciales CHILE 2005 crónica

Los nervios marcan la recta final de las elecciones chilenas
Debate entre Bachelet y Piñera
SANTIAGO DE CHILE (6/1/05). Robert Mur
A poco más de una semana de la segunda y decisiva vuelta de elecciones presidenciales chilenas, los nervios están a flor de piel entre los miembros de las dos coaliciones que se la juegan el 15 de enero, la gobernante Concertación de centroizquierda, con Michelle Bachelet como abanderada, y la centroderechista Alianza, que tiene a Sebastián Piñera como candidato. La noche del miércoles ambos contendientes celebraron su último debate, que quedó en segundo plano por un incidente sucedido al final de la transmisión televisiva.
Tras la primera vuelta, celebrada el 11 de diciembre, que ganó Bachelet aunque sin alcanzar la mayoría absoluta (45,9%), el presidente Ricardo Lagos decidió poner toda la carne en el asador para ayudar a su candidata a convertirse en su sucesora. Lagos ha saltado al ruedo con discreción, pues en Chile no está bien visto que la figura institucional del primer mandatario haga campaña abiertamente. Dos días después de las elecciones, el presidente envió a su ministro de Educación, Sergio Bitar, a trabajar con Bachelet, renunciando al gabinete y convirtiéndose en el número dos de la socialista. Bitar, un político muy respetado en Chile, fue ministro de Salvador Allende y estuvo internado en un campo de concentración tras el golpe de 1973.
Durante el debate, Piñera cargó contra Bitar aprovechando una pregunta sobre educación y acusándolo de “abandonar el barco”. El ex ministro esperó a que terminara la transmisión e, inmediatamente, se dirigió indignado hacia el empresario para increparle amenazante con su dedo ante la mirada atónita de Bachelet, en una foto que ayer se convirtió en portada de todos los diarios. A partir de ahí, las declaraciones y contradeclaraciones se sucedieron, y provocaron otro rifirrafe cuando un joven asesor de Piñera interpeló a Bitar, y éste le contestó: “¡Cállate, cabro [joven, en argot chileno] de mierda!”. Una actitud ampliamente descalificada por la prensa chilena, viniendo de un ex ministro de Educación. El incidente opacó a la candidata y logró que Piñera diera una imagen de interlocutor directo con el gobierno de Lagos, algo que el “Berlusconi” chileno ha buscado durante toda la campaña.
Por otra parte, el debate no fue tal, ya que en realidad se trató de doce preguntas realizadas por cuatro periodistas, ante la negativa del equipo de Bachelet a un diálogo entre los candidatos, donde sin duda la labia de Piñera tendría las de ganar.
No hubo sorpresas en las respuestas y apenas hubo momentos de tensión real. Piñera evitó responder cuánto dinero ha gastado en la campaña, y para continuar son su habitual ambigüedad metió en el mismo saco a Salvador Allende y Augusto Pinochet al descalificar por igual los años en que éstos gobernaron. “Del 70 al 90 no fue un buen periodo”, dijo Piñera. Pero la socialista Bachelet no se quedó atrás en la búsqueda de los votos centristas e incluso renegó a medias de Allende. Sólo ante la insistencia de la periodista Constanza Santa María, Bachelet alabó el idealismo del presidente derrocado, pero añadió que en su gobierno “se cometieron errores”.
Al final, Santa María, analizaba para La Vanguardia el debate y no creía que hubiera sido determinante para que los votantes “cambien el sentido de su voto, pero si hay alguien que estaba a punto de decidirse por uno de los dos candidatos, puede afectar”.
Después del debate, dos encuestas arrojaron resultados dispares sobre el desempeño de los contrincantes. Mientras un sondeo daba un empate entre Piñera y Bachelet del 43%, según otra encuesta la candidata (49%) vencía al candidato (41%).

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