29.12.05

Colonia Dignidad crónica

Misterios sin resolver en la Colonia Dignidad

La antigua Colonia Dignidad sigue todavía rodeada de un sinfín de misterios, que sólo el juez Jorge Zepeda parece dispuesto a resolver. El magistrado investiga los delitos cometidos en este enclave habitado por alemanes y situado 400 km. al sur de Santiago. Zepeda ordenó el lunes la detención de la doctora Gisela Seewald, de 75 años, por infligir torturas a niños y adultos cuando dirigía el hospital de la colonia, ahora llamada Villa Baviera. Seewald habría reconocido que administraba drogas y tratamientos de electroshock a sus pacientes para anular su voluntad y perpetuar así el régimen de semiesclavitud y segregación sexual que existía en la finca desde su fundación en 1961 por el ex soldado nazi Paul Schäfer.
La médico nació en Alemania, se llama en realidad Gisela Tabea Grühlke Hahn, y supuestamente perdió una pierna durante la II Guerra Mundial. En 1963 viajó a Chile para integrarse en el “proyecto” de Schäfer, quien se encuentra en una prisión chilena desde marzo de este año, tras ser detenido en Buenos Aires y posteriormente extraditado después de ser prófugo de la justicia desde 1997. A Schäfer, de 84 años, se le imputan abusos sexuales contra 27 menores residentes en el enclave. Al parecer, los “tratamientos médicos” de la doctora Seeweld servían entre otras cosas para que el todopoderoso responsable del poblado pudiera ejercer la violencia contra los hijos de los colonos, todos alemanes que aún hoy hablan español con muchas dificultades y que también estaban sometidos al líder, a quien llamaban “tío permanente”.
Los rumores sobre oscuras actividades en Dignidad existen desde los años 60, pero sólo empiezan a ser investigados en profundidad tras el fin de la dictadura, cuando se producen reiteradas huidas de disidentes que acusan a Schäfer de violación durante años.
Tras la detención del “tío permanente”, el juez Zepeda se está dedicando casi exclusivamente a desentrañar todos los enigmas de Villa Baviera. La obsesión del magistrado es encontrar los cadáveres de varios detenidos-desaparecidos durante el régimen del general Pinochet (1973-1990), pues se sabe que la policía secreta de la dictadura utilizó el aislado recinto para torturar a opositores y, supuestamente, para experimentar con ellos algunos venenos y armamento químico, al más puro estilo nazi.
De momento, Zepeda ha ordenado decenas de excavaciones en la finca y, aunque todavía no se han encontrado restos humanos, han aparecido vehículos de desaparecidos, archivos con fichas personales y varios arsenales de armas de guerra, entre las cuales se hallaron también dos enigmáticas balas envueltas en un papel donde se leía claramente “Kennedy”. Otro misterio por resolver.