elecciones presidenciales CHILE 2005 crónica



Lagos observa las elecciones con una aprobación del 71%
SANTIAGO DE CHILE (10/12/2005). Robert Mur
El presidente chileno, Ricardo Lagos, observa las elecciones de mañana desde su habitual ritmo frenético de actividad y, según una encuesta de esta semana, con una aprobación ciudadana del 71%. Entre los votantes de derecha, el mandatario socialista obtiene un 46% de apoyo, todo un récord para un presidente que cuando venció en las elecciones de 2000 representaba poco menos que el regreso del marxismo allendista.
Lagos finalizará su mandato de seis años el 11 de marzo y, aunque por imperativo constitucional no puede presentarse a la reelección, sus actividades se han intensificado en los últimos meses. Este corresponsal pudo comprobarlo durante una extenuante jornada en que acompañó a Lagos a un viaje al sur del país. Tras cinco largos desplazamientos en helicóptero el presidente visita la ciudad de Talca, las pequeñas poblaciones de Vichuquén y Licantén, el paso Pehuenche, un remoto punto fronterizo en plena cordillera de los Andes, y está de regreso a Santiago a primera hora de la tarde. En todas las paradas, se repite el mismo ritual: recepción de las autoridades, banda de música, niños con banderitas y, sobre todo, cientos de personas que quieren estrechar su mano. Lagos no sólo no rehúsa las manos, sino que las busca y se acerca a la gente, poniendo constantemente en aprietos a su equipo de seguridad. El presidente prueba toda comida que le ofrecen a su paso, recoge los humildes regalos y se deja tomar fotos pacientemente, consciente de que su popularidad se debe en parte a esa cercanía con el pueblo.
Cuando llegó al palacio de La Moneda, Lagos prometió ser el primer presidente que visitaría los 345 municipios de Chile. A fecha de hoy, sólo le faltan 22 poblaciones, y piensa cumplir su promesa.
En Chile está mal visto que el primer mandatario apoye explícitamente a un candidato, aunque sea de su mismo partido, como es el caso de Michelle Bachelet. Sin embargo, Lagos ha hecho todo lo posible para evidenciar que la candidata de la Concertación es, por supuesto, su candidata. Uno de sus hijos, Ricardo Lagos Weber, es el encargado de relaciones internacionales de Bachelet y se perfila como futuro ministro de Exteriores. Su esposa, Luisa Durán, acompaña a la socialista en los puerta a puerta, provocando las pataletas del resto de presidenciables.
Casualmente, ha sido durante el último mes y coincidiendo con la campaña electoral, cuando Lagos ha inaugurado grandes infraestructuras, algunas concebidas durante su mandato y otras diseñadas cuando fue ministro de Obras Públicas con Eduardo Frei: ampliaciones del suburbano de Santiago, un nuevo metro en Valparaíso, líneas de ferrocarril en el sur, autopistas urbanas o la biblioteca pública más grande del país.
Estos días, Lagos también va de programa en programa de televisión, concediendo sus penúltimas entrevistas. En un magazine casi lloró, y en otro pidió disculpas por si no había hecho todo lo que pudo como presidente.
Es un secreto a voces que Lagos quiere volver a presentarse a las elecciones dentro de cuatro años. Y se especula con su postulación a la secretaría general de la ONU, para sustituir a Kofi Annan en 2007. De momento, Lagos podrá seguir haciendo política internacional desde el Club de Madrid, donde sustituirá como presidente al brasileño Fernando Enrique Cardoso.

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