1.12.05

Ricardo Lagos entrevista


ENTREVISTA A RICARDO LAGOS, presidente de Chile

“Tenemos que hacer un gran esfuerzo entre América Latina y Europa por el fortalecimiento de las instituciones multilaterales”.

“El gran debate en América Latina es cómo construimos una economía con cohesión social”.

“El gran debate en Europa es qué parte de la red de protección social van a mantener ustedes para seguir siendo competitivos”.

“Terminaremos unos globalizados y otros serán globalizadores”.

“Visitamos a un amigo, pero también al presidente de la Generalitat”.

“Las empresas españolas me dan un cierto orgullo a mí”.

“Tenemos que coordinar nuestras políticas si queremos hablar con una sola voz”.

“Los países latinoamericanos somos un poquito más fuertes si tenemos un pie en Europa vía España y también España, con lo importante que es, es un poquito más fuerte si tiene una presencia en Europa con un pie en América latina”.

“En un mundo que se globaliza tan rápidamente y donde las entidades multilaterales van a la zaga, sin capacidad de regular, terminaremos unos globalizados y otros serán globalizadores”.

“Con la capa de ozono los problemas los tengo en el sur de Chile, en Punta Arenas, y las emisiones son el Norte, ¿no? Y, ¿a dónde voy a reclamar yo? El mundo es global, pero las instituciones multilaterales que deben regular eso van a la zaga, y si no hay regulación será la ley del más fuerte”.

“¿Dónde estaría Allende? Creo que Allende estaría aquí. Estaría con la política que estamos haciendo. Allende siempre defendió los derechos humanos”.


SANTIAGO DE CHILE (25/05/04). Robert Mur
El presidente chileno, Ricardo Lagos, inicia hoy una intensa visita de dos días a Madrid y a Barcelona, donde se reunirá con Zapatero, con Maragall y visitará el Fòrum. Una visita que se produce apenas horas antes de que empiece en Guadalajara (México) la III Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe.
Lagos concedió la única entrevista a un corresponsal español antes de su partida desde Chile, en una semana en que la agenda del mandatario estaba dedicada plenamente a preparar su más importante discurso anual, ofrecido el viernes pasado ante el Congreso chileno.
-Usted fue uno de los primeros líderes en felicitar a José Luis Rodríguez Zapatero tras su victoria electoral. Parece que hay mucha afinidad entre ustedes.
-En este momento tenemos una relación de continuidad y de afinidad. De continuidad porque hemos tenido unas buenas relaciones con José María Aznar, que fue muy importante para la firma del TLC con la UE. Ahora, también hay afinidad, la propia de una forma común de mirar el mundo. Recuerdo que cuando estábamos en medio de la crisis de Irak, Zapatero me llamó para saber nuestra posición en el Consejo de Seguridad. Yo le dije lo que pensábamos hacer, actuar dentro de la ONU, y que somos un país pequeño pero que la política exterior se hace aquí en el Palacio de la Moneda, en ninguna otra parte. Afinidad también en la necesidad de tener cohesión social en nuestros países. O sea el gran debate en América Latina es cómo construimos una economía con cohesión social, con una red de protección social, mientras que el gran debate en Europa es qué parte de la red de protección social van a mantener ustedes para seguir siendo competitivos.
-¿Y en qué elementos prácticos se va a notar esa afinidad?
-Los elementos prácticos tienen que ver, primero, con las relaciones bilaterales. En este sentido, tanto la posibilidad de coincidencias políticas, como un trabajo más estrecho que se puede hacer en el Consejo de Seguridad, en tanto que España y Chile coincidimos allí durante este período. En segundo lugar, una política común, yo diría una mirada común, sobre el rol de España en América Latina. Porque los países latinoamericanos somos un poquito más fuertes si tenemos un pie en Europa vía España y también España, con lo importante que es, es un poquito más fuerte si tiene una presencia en Europa con un pie en América Latina. Y para eso es importante que haya una presencia española en Haití, que España pueda hacer un puente en las negociaciones del Mercosur con la Unión Europea, y que se involucre, como lo ha venido haciendo, en el fortalecimiento de la democracia latinoamericana.
-Chile es, junto con México, el único país latinoamericano que ha firmado un tratado de libre comercio con la UE. ¿Cuál es su valoración dos años después de su firma?
-Lo valoramos muy bien. Hemos tenido un aumento muy fuerte de nuestras exportaciones a la Unión Europea. Estos acuerdos tienen un elemento interesante: en los países desarrollados, las materias primas tienen aranceles bajos, mientras que los productos elaborados tienen aranceles muy altos; por lo tanto, la ganancia mayor de un país como el nuestro es, cuando en lugar de exportar materias, pasa a productos más elaborados y, en consecuencia, productos con más valor agregado y ventajas mayores. Y esto es lo está ocurriendo.
-Desde Madrid viajará directamente a la cumbre de Guadalajara. No parece casual que justo antes vaya usted a Europa…
-En primer lugar, en Guadalajara deberíamos ver cómo como fortalecemos el tema multilateral. Seamos claros: ninguno de los países que van a Guadalajara quiere vivir en un mundo unipolar y lo que tenemos que hacer es un gran esfuerzo entre América Latina y Europa por el fortalecimiento de las instituciones multilaterales. ¿Por qué? Porque en un mundo que se globaliza tan rápidamente y donde las entidades multilaterales van a la zaga, sin capacidad de regular, terminaremos unos globalizados y otros serán globalizadores.
En segundo lugar, tenemos la ronda comercial de Doha. Queremos reglas justas, queremos comercio pero en condiciones distintas. En consecuencia, a lo mejor es un momento para ponernos al día, entendiendo las diferencias con Europa, respecto al tema de los subsidios, pero ahí también creo que debemos poner las cartas sobre la mesa.
Tercero, hay que hablar sobre qué ocurre con los flujos financieros.
Cuarto, hay que discutir los otros temas de la agenda: racismo, medio ambiente, seguridad, terrorismo. Creo que Guadalajara es un buen momento para hacerlo con seriedad, con precisión, no con retórica. Por ejemplo, con el medio ambiente. Con la capa de ozono los problemas los tengo en el sur de Chile, en Punta Arenas, y las emisiones son el Norte, ¿no? Y, ¿a dónde voy a reclamar yo? El mundo es global, pero las instituciones multilaterales que deben regular eso van a la zaga, y si no hay regulación será la ley del más fuerte.
Además, en Guadalajara hay una segunda parte que tiene que ver con el tema de la cohesión social. Algunos dirán que ustedes tienen demasiada en Europa, otros dirán que aquí en América hay muy poca. Creo que es un tema importante como para intercambiar ideas.
-La visita al presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, ¿es protocolaria, de amistad o hay intereses bilaterales con Cataluña?
-Todo lo que usted ha dicho. Recuerdo años atrás, cuando yo estaba preso que, de repente, me despiertan en la noche y me dicen que un tal Maragall, que parece que es alcalde de algún lado, está reclamando por tu libertad. Claro, esas cosas quedan, se notan. Visitamos a un amigo, pero también al presidente de la Generalitat. Hay elementos significativos de la relacion Cataluña-Chile. Hay inversiones catalanas importantes en Chile. Aguas de Barcelona, por ejemplo, juega aquí un rol muy importante. Y también hay aprendizajes comunes. Lo que han hecho en la nueva Barcelona es lo que nosotros intentamos a escala más modesta en nuestro Valparaíso, para redescubrir el mar.
-¿Qué le parece la idea del Fòrum? ¿Sabe usted que ha recibido críticas?
-Sí, sé que ha sido criticado como un gran proyecto inmobiliario. Ahora, cuando me explicaron el proyecto yo dije: “!Osados!”. Osados porque implicaba estar muy seguros de las tecnologías que se estaban usando. Pero creo que es notable lo que han hecho. Lo segundo es que creo que el Fòrum en el fondo es un desarrollo importante desde el punto de vista de ciudad. Cuando se organizaron las olimpiadas también hubo desarrollos inmobiliarios importantes pero que hoy en día tenemos una Barcelona absolutamente distinta a la que existía hace quince años.
-Recientemente el presidente argentino, Néstor Kirchner, denunció presiones por parte de Repsol. En Chile se han oído algunas quejas de Telefónica y Endesa después de negociaciones sobre tarifas. ¿También ha recibido usted presiones?
- No, no, no. En un país democrático uno tiene derecho a quejarse y, además, yo tengo una espléndida relación con Telefónica. Ahora ellos tienen aquí una retribución que a mí me parece la adecuada. Fíjese quién está reclamando ahora. Todas las compañías de móviles consideran que lo que hicimos con Telefónica fue darles demasiado y, en cambio, Telefónica considera que lo que hicimos fue darles muy poco.
Con los amigos de Endesa, a veces tenemos algunas discrepancias. Es lógico, como supongo que también las habrá en España cuando hay fijaciones tarifarias.
En el fondo, tenemos una relación a largo plazo. Las empresas españolas me dan un cierto orgullo a mí. Tenemos una política de apertura al mundo. En ese sentido, ¡que vengan aquí los amigos españoles! Ahora, que van a ocurrir ese tipo de quejas, pues claro.
-Hace poco dijo que le gustaría que empresas chilenas operaran en España. ¿En qué tipo de empresas estaba pensando?
-Pensaba más bien en empresas chilenas pequeñas y medianas que se pudieran juntar con PYMES españolas, para que conozcan cómo trabajan. Se trata de operar en España, pero para aprender, y para poner un pie en el mercado europeo.
- Tras el voto de Chile condenando a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Fidel Castro le atacó diciendo que prefería que lo juzgará Salvador Allende. ¿Le dolió ese ataque?
-No me dolió, porque yo he pensado mucho en Allende durante estos años. ¿Dónde estaría Allende? Creo que Allende estaría aquí. Estaría con la política que estamos haciendo. Allende siempre defendió los derechos humanos. Allende levantó la voz cuando se produjo la invasión de Praga en Checoslovaquia. En consecuencia, cuando dije que tenía que haber un relator en Cuba, dije en toda Cuba, también en Guantánamo. Chile fue el único país que planteó el tema de Guantánamo antes de conocer lo que hemos conocido en estos días tremendos. Lo planteamos porque me parece que en estos temas hay que tener una conducta que no sea de doble estándar.
-Chile es el país que más crece de Sudamérica. Quizás eso esté provocando que sean ustedes percibidos como una especie de vecino rico, que levanta envidias. Lo digo porque tienen varios conflictos abiertos con sus vecinos: la crisis del gas con Argentina, la reclamación del mar por Bolivia… Chile se acerca a la UE pero, ¿no teme que se estén quedando un poco aislados en su región?
-No, en absoluto. Creo que tenemos unas muy buenas relaciones en las cosas sustanciales. Hace unos días nuestra ministra de Defensa estaba en Buenos Aires discutiendo con Brasil y con Argentina, y ese mismo día este país tan "aislado" estaba recibiendo a todos los ministros de Interior de Mercosur. ¡Hábleme usted de aislamiento! Otra cosa es que entendemos que tenemos que coordinar nuestras políticas si queremos hablar con una sola voz, y el problema de la región, a ratos, es que no somos capaces de hablar con una sola voz. Y ahí entonces es donde damos una imagen externa. ¡Qué quiere que le diga...! La imagen de una Europa que pasa de 15 a 25 en la forma en que lo hace, y la imagen que damos nosotros... Dos visiones distintas en Guadalajara. Tenemos mucho que mejorar entre nosotros. Entendemos que nuestro rol es colaborar en cómo somos capaces de tener una cosa un poquito más ordenada. Y la última reflexión sobre esto, creo que es muy importante en Sudamérica entender el importante rol que juega México y, por lo tanto, la necesidad de que México juegue con nosotros en América Latina. No sólo América del Sur, sino América Latina. Es fundamental, y esa es la razón por la cual cuidamos tanto la relación con México.

DESPIECE PERFIL

Presidente de todos
“No fuimos populistas ayer, tampoco lo seremos ahora”. Esta frase, pronunciada al inicio de su discurso del pasado viernes ante el Congreso chileno, resume el ideario político de Ricardo Lagos (66 años). En un país donde ya se habla poco de Pinochet, y mucho de progreso, la marcada división que existía entre izquierda y derecha va dejando paso a posiciones más tolerantes. Lagos, socialista y opositor destacado de la dictadura, ha conseguido que hablen bien de él muchos votantes de derecha, que lo consideran un presidente que gobierna para todos los ciudadanos. Elegido en 2000, el año próximo terminará su sexenio presidencial con una imagen de estadista, que él mismo se ocupa de fomentar, combinando durante la entrevista los temas locales y globales. Dicen que cuando tomó posesión de su cargo, la madre de Lagos –que el sábado cumplió 108 años de edad- le dijo: “Ricardito, hijo mío, en qué lío te has metido, cómo vas a salir de ésta…”.